20:30 hrs. Teatro Degollado
12:30 hrs. Teatro Degollado
Programa 1. Concierto Inaugural
Febrero
Jueves 5, 20:30 h
Domingo 8, 12:30 h
Teatro Degollado
José Luis Castillo director artístico
Coro Municipal de Zapopan
Pilar Gómez-Ibarra directora
Julietta Beas contralto
José Rolón | 150 aniversario
Cuauhtémoc**
Sergei Prokofiev
Alexander Nevsky, cantata
Sinopsis
Programa 1
La Orquesta Filarmónica de Jalisco inaugura su temporada con un programa sinfónico-coral que explora la figura del héroe como construcción ética, histórica y colectiva. Bajo la dirección artística de José Luis Castillo, abrimos con Cuauhtémoc de José Rolón, debutando en nuestra orquesta, evoca al último tlatoani mexica como símbolo de dignidad y resistencia, integrando lirismo y conciencia nacional. Culmina la Cantata Alexander Nevsky de Prokofiev, poderosa alegoría coral donde historia y política se funden en una exaltación de la memoria y la fuerza colectiva.
NOTAS AL PROGRAMA
José Rolón
Cuauhtémoc
A finales de la década de 1920, el compositor jalisciense José Rolón emprendió uno de los proyectos más ambiciosos de su producción orquestal: el Poema épico para orquesta y coro, Op. 32, Cuauhtémoc, inspirado en la figura del último tlatoani mexica. La obra nació en el contexto del concurso de composición convocado en 1929 por el periódico El Universal en colaboración con la Escuela de Música, Teatro y Danza dirigida por Carlos Chávez. Rolón presentó entonces una primera versión, aún incompleta, de una obra cuya elaboración había comenzado el año anterior, durante sus estudios en París con Paul Dukas y Nadia Boulanger.
El compositor elaboró la partitura a partir de fragmentos del poema La suave patria de Ramón López Velarde. Como buen aprendiz del poema sinfónico de Dukas, Rolón concibió la obra como una evocación del destino de Cuauhtémoc, aprovechando la riqueza tímbrica de la orquesta y el ritmo para acentuar tres momentos clave en la historia del “Águila que cae”.
El primer movimiento evoca el Cortejo y coronación del héroe: los cornos anuncian su entrada y una marcha solemne que establece una atmósfera grave y sombría. El segundo, Defensa heroica, remite a la defensa de Tenochtitlan mediante ritmos insistentes y una orquestación que crece en intensidad, revelando la evolución del combate. El tercer movimiento, Tormento de Cuauhtémoc, recorre el cautiverio y el suplicio del tlatoani. Un solo de fagot da paso a un coro que declama los versos de López Velarde, recurso que nos remite al sprechgesang de Schönberg, poco frecuente en la música sinfónica mexicana de ese tiempo. El coro adopta finalmente la forma de un himno, donde la tragedia inicial se transforma en exaltación y los temas que antes expresaban derrota reaparecen luminosos, dando a la obra un cierre triunfal.
Sergei Prokofiev
Alexander Nevsky, cantata
Sergei Prokofiev se sitúa, junto a Shostakovich, como una de las figuras cumbres de la música soviética. A diferencia de su contemporáneo, Prokofiev vivió gran parte de su madurez en Occidente tras la Revolución de 1917, estableciéndose como un pianista virtuoso y un compositor reconocido, con un sentido mordaz para la sátira y lo grotesco.
En 1936, Prokofiev regresó a la URSS, adaptando su lenguaje hacia un estilo más accesible, que cumpliera con las exigencias del "realismo socialista". Fue entonces cuando colaboró con el cineasta Serguéi Eisenstein en la película Alexander Nevsky de 1938.
Concebida como propaganda estalinista ante la amenaza nazi, la obra nos sitúa en el siglo XIII y narra la victoria rusa sobre los caballeros teutónicos. Musicalmente, Prokofiev diferenció ambos bandos: música disonante y opresiva para los alemanes, y melodías de corte popular para los rusos.
Tras el éxito del filme, Prokofiev transformó la banda sonora en una cantata de siete movimientos para mezzosoprano, coro y orquesta, una de las obras corales más importantes del siglo XX. La estructura de la cantata recorre los pasajes centrales de la trama: una introducción orquestal lenta y sombría que describe el paisaje desolado de Rusia tras las invasiones tártaras. Sigue la Canción sobre Alexander Nevsky, donde nos ponen al tanto de las victorias pasadas del príncipe. Después, aparece la crueldad de los invasores. El llamado a la batalla llega con el himno ¡Levantaos, hombres de Rusia! Y, posteriormente, escuchamos La batalla sobre el hielo. Tras la furia del combate, la mezzosoprano nos envuelve en un aria conmovedora, de una mujer que busca a sus seres queridos en el campo de batalla. Finalmente, la música nos anuncia la victoria de Nevsky con campanas y júbilo.
Notas al programa: Montserrat Pérez-Lima